Lisboa en un fin de semana

Lisboa es una ciudad fascinante. Amplia, luminosa, con aire colonial y llena de vida cultural.

Son muchos los edificios arquitectónicos que todavía conservan un estado resplandeciente, con la guinda del color en sus mejillas.

Lisboa

Desde el aeropuerto es fácil llegar al centro de la ciudad, porque su aeropuerto está próximo. Metro, taxi o autobús, opciones varias. Nosotros optamos por el aerobús que nos dejó directamente en la Avenida Liberdade donde se encontraba nuestro hotel.

Precio 4,00€ por adulto, 2€ el pequeño de Visado para tres.

Empezamos el día con un paseo por la avenida hasta la zona Baixa-Chiado de Lisboa. En el camino una tienda salida de cuento, con personajes de fábula. Un escenario que nos hacía sentir como niños. ¿Qué venden? Pues algo tan simple como unas latas de estilo retro, colores alegres y con la fecha de tu nacimiento de ¡sardinas portuguesas en aceite! ¡Increíble!

Lisboa

Una ciudad con tantas cuestas sí o sí tiene que disponer de miradores. Nosotros hicimos la primera parada en el elevador de Santa Justa. Las vistas del río Tajo desde su piso superior son impresionantes. Además, los arcos ojivales del Convento do Carmo llegan a tu misma altura desde su balcón.

Lisboa

Continuando la ruta en busca del agua llegamos hasta la Plaza del Comercio. Una amplia plaza porticada, de colores y gaviotas revoloteando además es el punto desde donde coger el mítico tranvía de Lisboa amarillo.

Lisboa

Aquí iniciamos rumbo hasta la zona de Belém con el tranvía número 15. Dos grandes joyas y la mejor delicatessen de Lisboa son los imprescindibles por los que desplazarte hasta esta zona de la ciudad.

Lisboa

La primera parada es el espectacular Monasterio de los Jerónimos. Un gigante arquitectónico blanco que ocupada otra dilatada área de Lisboa. El ser una ciudad abierta y con tantas zonas espaciosas provoca que en ningún momento sientas la sensación de multitud. Es media mañana y el estómago nos pide pasar antes por la pastelería Pastéis de Belém situada justo al lado. El cúmulo de glotones turistas de la puerta te darán la clave de acceso. Y los pasteles serán puro júbilo para tu paladar.

LIsboa

La ciudad y el tiemplo se prestan al paseo por el borde del Tajo. Iniciamos por el colosal Monumento a los Descubrimientos hasta la medieval Torre de Belém situada en una pequeña isla sobre el Tajo.

Lisboa

Lisboa es una ciudad fácil de callejar por sus distintos barrios. El tranvía o los miles de tuk tuk al estilo asiático son otra de las opciones para acceder a aquellos puntos más alejados o empinados como la zona de Alfama. Con soberbias cuestas, nuevos miradores y el mismísimo Castillo de San Jorge.

Lisboa

Viajando con el peque siempre nos gusta planificar alguna actividad especial para él. Y como amante acérrimo de los animales, nos desplazamos hasta el Parque de las Naciones para visitar el Oceanario de Lisboa. La guinda del acuario la puso la más que sorpresa de encontrar los frailecillos. Todo un viaje por Islandia soñando con verlos y los encontramos aquí en Lisboa. Sin duda un bonito aliciente a un par de días geniales en la capital del país luso.

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